Scan toys es una mirada que traspasa lo cotidiano. Propone nuevos juegos a la realidad de niños y adultos; Con formas que parecen sugeridas pero a la vez son exploradas ,el espectador ira descubriendo objetos que lo Identifican. Reconocera los juguetes del pasado y del presente para darles una nueva memoria, fijarlos en su interior y exterior , para no olvidarlos. Imágenes inéditas de algo conocido, visto asi por primera vez.
¿Quien no se pregunto alguna vez que misterioso mecanismo hay dentro de ese juguete?-
Ahora nuestra nueva vision de rayos x nos lleva al interior de los elementos, mostrandonos un nuevo espacio de resortes, tornillos y la composicion misma de la materia. Develandonos algunos enigmas y produciendo insólitas imágenes de un arte nuevo ; que toma la tecnologia y la descontractura, dandole usos impensados para continuar
Su busqueda de produccion y creatividad.
MONICA ROJAS / HERNAN ELIASCHEV


Scan Toys

Artistas con rayos X
www.gracielataquini.info
Por Julio Sanchez
De chico jugaba con una vuelta al mundo de lata pintada. Se la regalé a un amigo alemán, para su colección de juguetes del ´60 y está en Hannover, junto con otros tantos de todo el mundo. A veces me arrepiento de mi generosidad. Fue uno de mis primeros juguetes maravillosos, en las sillitas ubicaba a los muñequitos que venían en un chocolate Jack (un equivalente de los globalizados Kinder de hoy) y me imaginaba mil historias, jugando solo o con mis amiguitos del jardín de infantes. ¿Qué otra cosa puede hacer uno sino evocar sus propios juguetes cuando ve Scan Toys?, la obra conjunta de Mónica Rojas y Hernán Eliaschev. Muchas veces el arte actúa de forma especular, nos vemos a nosotros mismos cuando vemos la imagen del otro. Es cierto que los adultos tenemos nuestros propios juguetes (la diferencia con los de los niños radica en el precio), sean los últimos aparatos electrónicos, autos, motos y otros señuelos del deseo que convoca el consumo día a día. Hoy los niños tienen juguetes complejos, de “alta gama” que duran una temporada, hasta que aparezcan otros con más (y engañosos) portentos.
La iconografía de Scan Toys se nutre de decenas de muñecos, autos, camiones, robots, princesas, helicópteros, dinosaurios y soldaditos que pueden aparecer solos o acompañados de otros juguetes, personas y diversos objetos. No es nostalgia ni ternura lo que tiñe la mirada de nuestros artistas, sino la tecnología de hoy. Los espectadores vemos los objetos como lo hace un empleado de seguridad de un aeropuerto en su scanner. Vemos más allá de la piel, sus mecanismos internos o la decepcionante ausencia de ellos, los complejos circuitos y chips o el simple y efectivo resorte. ¿Quién no tuvo la fantasía de tener la mirada de rayos X de Superman, con fines más o menos decentes? ¿Porqué ese universal deseo de poder atravesar la piel de las cosas para hurgar en su interior? Están las respuestas más o menos ingeniosas, como la del niño que desarmaba el reloj para ver si encontraba el tiempo. Pero la mirada del scanner de aeropuerto nos remite a la sospecha de drogas o armas disimuladas en un juguete. El gran vigía de todos los estados que nos espía y nos controla con miles de cámaras en todos los espacios públicos y mucho más cuando se traspasan las fronteras de los países.
Sabemos que a partir del collage cubista y dadaísta, y sobre todo de Marcel Duchamp, los artistas se valen de todos los recursos para poder crear. En el territorio de la imagen bidimensional la fotografía admite infinitas posibilidades, desde aquellos precursores rayogrammas de Man Ray hasta la tecnología digital de última generación. Rojas & Eliaschev se apropian de una tecnología novedosa (el scanner de los aeropuertos) para examinar nuestra realidad cotidiana. Es una obra lúdica que invita al juego de evocaciones, a las adivinanzas y descubrir que es tal o cual objetos, pero también una obra crítica que pone el acento sobre la alerta de peligro en todos los ámbitos. El uso de colores pop, estridentes, planos y brillantes, la escenificación de situaciones graciosas -como un dinosaurio que trepa un antiguo saca puntas , o un jeep que atropella a un dragón- atenúa un poco el dramatismo de la situación. Quizá nuestros artistas quieran recuperar la fe en el juguete, la confianza en el ser humano, en todas las imágenes hay una esperanza velada, pensar que hay cosas en el mundo que no ocultan nada y que no tenemos necesidad de sospechar del otro.
Sabemos que a partir del collage cubista y dadaísta, y sobre todo de Marcel Duchamp, los artistas se valen de todos los recursos para poder crear. En el territorio de la imagen bidimensional la fotografía admite infinitas posibilidades, desde aquellos precursores rayogrammas de Man Ray hasta la tecnología digital de última generación. Rojas & Eliaschev se apropian de una tecnología novedosa (el scanner de los aeropuertos) para examinar nuestra realidad cotidiana. Es una obra lúdica que invita al juego de evocaciones, a las adivinanzas y descubrir que es tal o cual objetos, pero también una obra crítica que pone el acento sobre la alerta de peligro en todos los ámbitos. El uso de colores pop, estridentes, planos y brillantes, la escenificación de situaciones graciosas -como un dinosaurio que trepa un antiguo saca puntas , o un jeep que atropella a un dragón- atenúa un poco el dramatismo de la situación. Quizá nuestros artistas quieran recuperar la fe en el juguete, la confianza en el ser humano, en todas las imágenes hay una esperanza velada, pensar que hay cosas en el mundo que no ocultan nada y que no tenemos necesidad de sospechar del otro.
- Julio Sanchez Es Licenciado en Historia del Arte y Master en Gestión Cultural; su actividad se orienta a la crítica de arte (ensayos y artículos), la docencia y la curaduría.Dictó clases en la Universidad de Buenos Aires y la New York University, actualmente en la Universidad del Cine, la Universidad de Tres de Febrero y en el Instituto Universitario Nacional de Artes. Escribió para revistas como Arte al Día, Lápiz, Museum, Artinf, Wipe, Cultura y actualmente para el suplemento ADN del diario La Nación.

Artistas con rayos X
Por Graciela Taquini
A las cuatro de la mañana, en un compás de espera de un aeropuerto, dos artistas visuales Mónica Rojas y Hernán Eliaschev se deslumbranante las imágenes coloreadas de los scanners que rastrean el potencial contrabando en los equipajes que corren por la cinta sin fín. Como en la película El hombre de los ojos de rayos X, de Roger Corman, este aparato descifra, no sólo lo que hay en el interior de las maletas, sino aquello que está dentro de los mismos.
Apartir de ese momento, comienza un arduo camino de los artistas para acceder a esa nueva tecnología, que se convierte casi en una obsesión. Con incansable testarudez lo intentan todo: relevan aduanas, centrosde vigilancia, empresas. Deben convencer a personas que provienen de campos empresarios, o hasta policíacos. Tanta tenacidad es premiada y finalmente, seles permite manipular el nuevo prodigio. Mediante sucesivos intentos de ensayo/error desechan toda conexión con el espíritu del delito (droga,armas, valijas con dinero). Les resulta un camino demasiado obvio y previsible. Más bien apuestan a la experimentación y a lo lúdico. Juegan con el nuevo “dispositivo encontrado”, un “object trouvè” que es una nueva máquina de imaginar, nacida en el seno de la actual cultura digital.
En una actitud insoslayablemente contemporánea, en este caso, se da vuelta la funcionalidad del scanner con el fin de investigar sus posibilidadesde producción iconográfica. Invertir, contradecir, revertir la función, crear un corrimiento de lo tradicional han sido operaciones nacidas de las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX. Nuestro contexto es la primera década del siglo XXI, un momento en el que no estamos simplemente en la era de la reproducción técnica de la realidad, que vislumbrara Benjamin en los años 30, sino ante una invención digital que codifica y clasifica el mundo más allá de los límites de la percepción ordinaria. . Un instrumento que, como Internet, surge a partir de la sociedad del control que teorizara Michel Foucault. Mónica Rojas y Hernán Eliaschev,que provienen de una práctica plástica y no del área de las nuevas tecnología se apropian del artilugio para desviarlo a otro campo, el mundo y elcircuito del arte contemporáneo, de la poesía visual y del arte como proceso..
En la premura del uso acotado del dispositivo, realizan infinitas pruebas con animales, comida, herramientas. No todos funcionan bien. Finalmente se deciden por scannear juguetes, así van construyendo un corpus amplio para usarlos y explotar sus virtudes. A estas acciones lúdicas y experimentales con todo tipo de juguetes, se suman a las acciones de jugar con la propia maquina. Al imprimirse lo digital vuelve a ser analógico y es utilizado para estructurar videos. Las composiciones que producen tienden a lo bidimensional, el contorno y las trasparencias descubren insólitos personajes, incipientes micro historia que despanzurran juguetes antiguosy modernos, los someten la lectura con rayos X, para deconstruir en sucesivas multicapas el interior de sus personajes y motivos con el inquietante propósito de revelar el otro lado de las cosas.











